YENDO A LA PELUQUERÍA CON UN NIÑO CON TEA (Breve guía para no morir en el intento).
- Eliana De Gennaro
- 3 oct 2016
- 2 Min. de lectura

“Si hay algo que a mi niño no le gusta, es cortarse el pelo. Si hay algo que a nosotros no nos gusta, es llevarlo a cortarse el pelo.” Esta frase resume los sentimientos que tienen muchas familias a la hora de llevar a su hijo con TEA a la peluquería. No sólo termina siendo un caos para el niño sino también para sus padres, que agotados no encuentran estrategias para que el paso por el estilista no sea traumático para todos.
Pero ¿a qué se debe esto? Muchas personas con TEA tienen problemáticas a nivel sensorial, lo que hace que el contacto físico con otras personas o cosas (el peluquero, la bata, el rociador), ciertos ruidos (máquinas, tijeras), olores (químicos que se utilizan en las peluquerías), luces (iluminación fuerte, espejos), pueden generar un malestar en ellos, así como también las sillas altas, en donde puede darles la sensación de pérdida del equilibrio. Entonces, entendiendo estas dificultades podemos comprender lo complicado que resulta esta acción que nosotros percibimos como simple y rutinaria.
¿Qué podemos hacer? Pues existen ciertas estrategias a tener en cuenta, aquí van algunas:
- Hay ciertos niños que asocian la frase “cortarse el pelo” con algo negativo, por lo que el malestar comienza cuando se les anticipa esto, entonces es mejor llamarlo de otra forma que no genere una reacción adversa, como “cambio de imagen”, “renovar el look”, o cualquier otra cosa que represente la acción sin decir aquello que desencadena el malestar.
- Observar: Se le puede mostrar a la persona un video donde se le corte el pelo a otra, fotos, pictogramas con los pasos.
- Ensayar: Se puede practicar en casa un rol-playing, es decir, una actuación de cómo se lleva a cabo el proceso de cortarse el pelo. ¡Qué mejor que, de paso, jugar un poco!
- Anticipar: Se le muestra a la persona en un calendario el día en que se va a volver a cortar el cabello, conviene representarlo con un dibujo. También es positivo que aparezca en su agenda diaria y que luego de la visita a la peluquería, haya una actividad que le guste mucho, para que se motive.
-Que sus pies toquen el suelo cuando está sentado en la silla o que se le ponga una caja u otro elemento debajo para que sienta estabilidad.
- Jugar: Es bueno que lleve sus juguetes preferidos, pelotitas antiestrés, una tablet o celular para entretenerse, música o libros. La música ayudará en el caso de que los ruidos sean lo que le afecte.
-Ir con el pelo ya lavado y húmedo, esto evita que el peluquero lo tenga que humedecer con rociador o lavar, dos cosas que pueden generar malestar.
- Un poco de mimitos no vienen nada mal, por lo que a veces funciona, en lo más chiquitos, que la mamá o el papá les hagan upa mientras el peluquero trabaja.
- Finalizar el corte con un premio, puede ser algo que le guste comer, un paseo por la plaza, un juego.
Estas son algunas de las herramientas que se pueden poner en práctica. Es muy importante, además, conversar con el peluquero e informarlo acerca de estas dificultades. En general, es conveniente que trabaje con tijeras para evitar el ruido de la máquina, pero en algunos niños que se mueven mucho, puede ser peligroso.
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